- Una investigación de la Universidad de Vigo busca estabilizar y mejorar el uso de la energía limpia.
- La Universidad trabaja en sistemas que faciliten una transición energética segura y eficiente.
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La producción de energía limpia crece cada día, pero sacarle todo el partido sigue siendo un reto pendiente. En la Universidad de la ciudad de Vigo, dos equipos de investigación trabajan para resolver este desafío, buscando las formas de almacenar y distribuir la energía renovable sin que se pierda eficiencia y garantizando que llegue a los hogares y empresas con la máxima fiabilidad.
Los investigadores gallegos se centran en superar los límites técnicos que presenta la integración de las energías verdes en las redes eléctricas actuales, diseñadas para un sistema que dependía de
Energía renovable: la clave está en la estabilidad y el almacenamiento
Dejar atrás el carbón, el gas y el petróleo es imprescindible si queremos frenar el cambio climático y reducir la contaminación que afecta a nuestro entorno. Sin embargo, esta transición no se limita a instalar placas solares o molinos de viento. El verdadero reto consiste en que estas energías limpias puedan garantizar un suministro constante, pese a que dependen de factores impredecibles como la luz solar o la fuerza del viento.

El sistema eléctrico necesita transformadores, convertidores y otras tecnologías que garanticen que la energía renovable pueda conectarse a la red sin provocar inestabilidades. Las variaciones de voltaje o frecuencia, si no se controlan, pueden afectar desde los electrodomésticos hasta las grandes industrias.
Este es uno de los grandes focos de trabajo del Grupo de Tecnología Electrónica de Potencia Aplicada (APET) de la Universidad de Vigo. Sus investigadores analizan cómo lograr que las redes eléctricas puedan adaptarse a la producción renovable y seguir funcionando con total fiabilidad, independientemente de la variabilidad de estas fuentes.
Electrónica de potencia, la ingeniería que transforma la energía
La electrónica de potencia es la disciplina que permite convertir la electricidad en formas útiles para diferentes aparatos y sistemas, desde teléfonos móviles hasta barcos o plantas de generación de energía solar y eólica. El equipo APET investiga cómo aplicar esta tecnología para que las redes eléctricas puedan integrar la energía renovable de manera segura y eficiente.
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Uno de los retos que estudian es la creación de convertidores eléctricos tolerantes a fallos, fundamentales en sectores donde la seguridad es esencial, como la aviación o los vehículos eléctricos. Estos dispositivos aseguran que la energía fluya incluso cuando se produce una avería o alteración en el sistema.
Además, el grupo colabora con otras empresas punteras como Navantia o Norvento en el desarrollo de soluciones eléctricas para el sector naval, buscando alternativas energéticas sostenibles para buques y plataformas marítimas. La meta es que estas aplicaciones industriales puedan reducir su dependencia de combustibles fósiles sin comprometer su operatividad.
Tecnologías térmicas y energéticas para optimizar recursos
El Grupo de Tecnología Energética de la Universidad de Vigo (GTE) lleva más de dos décadas estudiando cómo hacer más eficiente el uso de la energía, tanto en entornos industriales como domésticos. Sus investigaciones se centran en mejorar la gestión de la energía renovable, desde la biomasa y la energía solar hasta la eólica o la geotérmica.

El grupo ha desarrollado metodologías para modelar y simular sistemas energéticos, lo que permite diseñar instalaciones más eficientes y sostenibles. Estas herramientas combinan cálculos matemáticos con inteligencia artificial y aprendizaje automático, facilitando decisiones más acertadas en la gestión de energía.
Además de optimizar sistemas, también buscan reducir la huella ambiental. Entre sus proyectos destaca la mejora de la eficiencia energética en edificios, donde aplican sistemas de almacenamiento, redes inteligentes y monitorización en tiempo real para reducir consumos sin renunciar al confort.
Innovación con impacto: de Galicia al resto del mundo
El compromiso con la sostenibilidad también se refleja en otros desarrollos concretos, como el filtro electrostático patentado por el grupo GTE de la Universidad de Vigo, diseñado para reducir las micropartículas tóxicas que se generan al quemar biomasa en calderas domésticas. Estas partículas, al ser inhaladas, pueden acumularse en los pulmones y suponen un riesgo para la salud.
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El filtro, pensado especialmente para zonas donde el uso de calderas de pellets es habitual, como Alemania o Austria, es un ejemplo de cómo la innovación gallega puede tener impacto mundial, ayudando a mejorar la calidad del aire y la salud pública.
Los equipos de Vigo no sólo colaboran a nivel local o europeo. El grupo APET mantiene lazos con el laboratorio NREL en Estados Unidos, uno de los principales centros de investigación energética del mundo. Allí, sus investigadores trabajan en el desarrollo de convertidores eléctricos que facilitan la integración de las renovables en redes eléctricas complejas. Estas colaboraciones internacionales confirman que Vigo se posiciona como un referente en la investigación de soluciones para un sistema energético más verde, fiable y adaptado a las necesidades del planeta.
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