- Una mala orientación o sombra puede tirar abajo toda la producción de las placas solares.
- Si no dimensionas bien tu instalación, ni el sol te salvará del gasto.
- Reciclar placas solares: lo que nunca te contaron (y por qué importa más de lo que crees)
Instalar placas solares en casa parece sencillo, pero la realidad es que un mal paso puede costarte caro. Y no hablamos sólo de dinero, también de tiempo, papeleo y rendimiento perdido. Cada decisión cuenta, desde cómo orientar los módulos hasta qué empresa contratas para instalarlos.
El autoconsumo es una opción real y muy interesante para reducir la factura eléctrica, pero no es algo que se haga al azar. Para que funcione bien, hay que conocer los errores más típicos y, sobre todo, cómo sortearlos. Aquí te los desgranamos.
1. Placas solares mal colocadas o con sombras: el enemigo silencioso
Colocar mal los paneles o no tener en cuenta las sombras es uno de los fallos que más afecta a la eficiencia. Aunque suene técnico, tiene lógica: si un árbol, una chimenea o cualquier obstáculo lanza sombra sobre un módulo, se reduce la producción de toda la serie de paneles, no sólo del que está tapado.
En España, lo más habitual es orientar hacia el sur con una inclinación entre 30 y 35 grados. Sin embargo, esto puede ajustarse dependiendo del uso horario de la energía y la ubicación exacta del inmueble. El estudio previo que haga la empresa debe incluir una simulación de sombras según la época del año. Si no lo hacen, malo. A más sombra, menos energía y menos ahorro.
No subestimes el impacto: una simple umbría puntual puede arrastrar toda la eficiencia de tu sistema al suelo. Es importante planificar y colocar bien antes de atornillar nada.
2. Sistema mal dimensionado: ni más grande ni más pequeño
Mucha gente cree que “cuanto más, mejor”, pero sobredimensionar la instalación no siempre es rentable. Y quedarse corto tampoco sirve. El sistema debe adaptarse al consumo habitual y a posibles necesidades futuras, como cargar un coche eléctrico o calentar una piscina.
Los kits solares estándar son tentadores por su precio, pero rara vez se ajustan a lo que necesita una casa concreta. Un buen instalador analizará las facturas eléctricas del último año, la orientación de la vivienda y otros factores esenciales.
Si no se hace ese estudio, puedes acabar con un sistema que genera electricidad de sobra que no usas, o con uno que no cubre ni lo básico. Ninguna de las dos opciones compensa. El diseño tiene que estar hecho a medida. Nada de fórmulas mágicas iguales para todos.
3. No legalizar la instalación de las placas solares ni informarse de las ayudas
Mucha gente instala sin legalizar porque cree que “no pasa nada”. Error. En España hay que registrar cualquier sistema fotovoltaico, aunque esté aislado de la red. No hacerlo implica quedarse fuera de las compensaciones por excedentes y renunciar a subvenciones.
Las ayudas existen, pero son lentas y varían por comunidad autónoma. A veces tardan más de un año en llegar, y si contabas con ellas para pagar la instalación, puedes llevarte un susto.
Lo ideal es consultar las webs de tu ayuntamiento, comunidad y el IDAE. Muchas empresas serias también gestionan la tramitación por ti, lo que ahorra bastante lío. Importante: tu plan financiero no puede depender exclusivamente de una subvención que podría tardar en llegar, o incluso no concederse.
4. Elegir materiales malos o instaladores baratos de placas solares
Uno de los errores más comunes es guiarse sólo por el precio. Una instalación solar no es una compra puntual: vas a convivir con ella más de 20 años. Usar materiales de baja calidad o contratar empresas sin experiencia acaba saliendo caro.
Lo más sensato es optar por marcas reconocidas y con garantía real. Hay que prestar una especial atención a las placas solares: deben estar certificadas y tener buena eficiencia, no sólo una bonita apariencia.
Y con los instaladores, igual. Si una oferta es sospechosamente barata, ojo. Compara precios por kilovatio pico (€/kWp), no el presupuesto total. Este dato es fundamental para saber si lo que te venden tiene sentido o no. Consulta opiniones y trabajos anteriores. Más vale perder una tarde buscando que 20 años arrepintiéndote.
5. Ignorar el clima local: más sol no siempre es más energía
No es lo mismo instalar en Valencia que en Oviedo. Aunque haya más sol, el calor excesivo puede afectar el rendimiento de los paneles. A mayor temperatura, menor eficiencia. Por eso, en pleno agosto puede haber bajadas de rendimiento del 15-20%.
Pero eso no quiere decir que produzcan menos en verano. Simplemente, el calor reduce su eficacia, aunque las horas de sol sigan compensando. En zonas frías, ocurre lo contrario: la producción puede mejorar, pero hay que tener cuidado con los picos de tensión que pueden dañar el inversor si no se ha diseñado bien el sistema.
El clima importa, y mucho. Adaptar el diseño a la realidad local es esencial para aprovechar cada rayo de sol.
6. Caminar o apoyar peso sobre los paneles: un fallo absurdo pero frecuente
Hay vídeos por todas partes de gente limpiando las placas caminando sobre ellas. Mal. Muy mal. Aunque parezcan resistentes, las placas no están diseñadas para soportar peso humano. Ni parcial ni total.
Pisar o presionar los paneles puede provocar microfisuras, invisibles a simple vista, pero que generan puntos calientes. Estos puntos pueden dañar gravemente el sistema y acortar su vida útil. Ni siquiera los técnicos deberían subirse encima. Para eso se diseñan sistemas de seguridad, grúas o pértigas de limpieza.
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Cuida tus paneles como cuidas tus ventanas. Si se rompen, el coste no será sólo estético.
7. Olvidar el mantenimiento de las placas solares: si no limpias, pierdes
Aunque las placas solares no requieren un mantenimiento diario, sí necesitan revisiones periódicas. El polvo, las hojas, los excrementos de aves o la salinidad del ambiente pueden reducir el rendimiento hasta un 20 %.
Se recomienda una limpieza suave cada dos o tres meses, sobre todo en zonas secas o cerca del mar. Además, deberías revisar el inversor, cableado y protecciones al menos una vez al año. Muchas instalaciones permiten monitorizar el rendimiento desde el móvil. Si notas bajones constantes, algo no va bien.
Piensa también en contratar un plan de mantenimiento. No es un gasto, es una inversión para que el sistema dure lo que debe.




















