- La ciudad de Ceuta culmina una fase esencial para integrar el cable submarino en su red eléctrica. El nuevo trazado refuerza la distribución y adapta las infraestructuras existentes.
- Los trabajos consolidan el camino hacia la llegada del cable submarino que unirá Ceuta con la Península. La red interior queda preparada para un suministro más estable.
- Redeia acomete inversiones récord en el primer semestre para reforzar la red eléctrica
El proyecto energético que lleva meses en marcha en Ceuta acaba de completar uno de sus pasos más relevantes: el cierre del tendido subterráneo que conectará la futura subestación principal con los centros de distribución repartidos por la ciudad. Aunque no es una obra visible, su alcance afecta directamente al modo en que se organizará el suministro eléctrico cuando el enlace marítimo entre en funcionamiento.
Este avance deja listo un entramado técnico que será la base sobre la que se apoye el sistema local durante la llegada del cable que Red Eléctrica construye desde la Península Ibérica. La instalación subterránea, además de modernizar el mapa energético ceutí, prepara el escenario para una transformación esperada desde hace años.
La red subterránea que reorganiza el suministro en Ceuta
El trazado recién finalizado suma casi quince kilómetros de líneas de media tensión que parten de la subestación Virgen de África, situada en el área portuaria. La intervención incluye 14.580 metros de cableado que abastecerán a los distintos puntos de distribución, una distancia decisiva para equilibrar la red interior antes de que llegue la conexión marítima. Se trata de una operación que cambia la estructura técnica local desde dentro, sin alterar el día a día de la ciudad.

Para completar el recorrido, fue necesario abrir nuevas canalizaciones a lo largo de 690 metros y reforzar más de cien metros de galerías existentes. Estas tareas, aunque discretas para la ciudadanía, han requerido meses de coordinación, maquinaria especializada y planificación continua para optimizar cada tramo. Los equipos han trabajado bajo calles en uso, gestionando desvíos y garantizando que la actividad diaria no quedara afectada.
Un grupo de dieciocho profesionales asumió la instalación de los cables, trazando el recorrido desde la subestación porteña hasta las zonas donde se distribuirá la energía. La inversión destinada a esta fase asciende a 1,3 millones de euros, parte de un esfuerzo mayor para actualizar por completo el sistema ceutí antes de su conexión con la red peninsular.
La nueva subestación como centro de operaciones
El epicentro de las obras se encuentra en la prolongación de la Avenida de Madrid y la Avenida Don Juan de Borbón. Allí se levanta la subestación Virgen de África, que será el punto donde se adapte la tensión procedente de la Península a los niveles que utiliza la red local. Esta infraestructura, con una inversión total de 10,5 millones de euros, se convertirá en el punto de referencia del suministro eléctrico una vez que el cable submarino esté plenamente operativo y comience a transportar energía de manera continuada.
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Aprovechando el avance de las obras, también se actuó sobre el entorno urbano que rodea la subestación. Durante años, esta zona permaneció relegada y sin una integración clara en el barrio. La renovación del espacio pretende mejorar la convivencia entre la infraestructura técnica y el aspecto urbano, reforzando su papel estratégico sin romper la estética del área.
Cuando el enlace marítimo entre en servicio, todo este entramado garantizará una mayor estabilidad en la red ceutí, algo especialmente significativo en un territorio aislado del sistema eléctrico peninsular. La llegada de la nueva vía de suministro reducirá tensiones puntuales, minimizando riesgos y fortaleciendo la seguridad del servicio para viviendas, comercios y equipamientos públicos.
Un proyecto que reordena el mapa energético de Ceuta
El desarrollo no se limita al cableado en sí. Implica intervenir en el subsuelo, abrir calles, reforzar conducciones antiguas y ajustar recorridos internos. Cada tramo actúa como una pieza dentro de un proyecto mayor que culminará cuando la ciudad quede unida físicamente a la red de la Península. La magnitud de este proceso muestra hasta qué punto el diseño energético de Ceuta se encuentra en plena reorganización.
Las actuaciones recientes consolidan una red interior más preparada para soportar cargas futuras y responder a la demanda local con mayor estabilidad. La ciudad, que hasta ahora dependía de un sistema aislado, avanza hacia un modelo más seguro gracias a esta combinación de infraestructuras subterráneas y al enlace marítimo en desarrollo. El objetivo es contar con un suministro capaz de afrontar picos de consumo y cambios en la red sin comprometer su funcionamiento.
Con esta fase cerrada, Ceuta se sitúa un paso más cerca de disponer de un escenario eléctrico mejor conectado y listo para afrontar nuevas necesidades. El cable submarino será el vínculo físico con la Península, pero el trabajo realizado bajo las calles demuestra que la ciudad ya se encuentra en plena transición hacia una estructura más estable y preparada.

















