- La expansión de los camiones eléctricos en España sigue muy lenta, con escasos puntos de carga y pocas ayudas.
- Faconauto pide un plan nacional urgente para acelerar la transición hacia los camiones eléctricos en transporte pesado.
- BMW Group muestra cómo las flotas pueden reducir CO₂ con combustibles alternativos
España encara un desafío que ya no admite demoras: el transporte pesado sigue siendo uno de los grandes emisores de CO₂ y la llegada de los camiones eléctricos avanza con lentitud. Durante el IV Observatorio del Vehículo Industrial, celebrado en el Repsol Technology Lab con apoyo de la Fundación Repsol, la Federación de Asociaciones de Concesionarios de la Automoción (Faconauto) lanzó un mensaje directo al Gobierno: sin un plan estructurado y coordinado, el país no alcanzará los objetivos climáticos que exige Bruselas.
La patronal recordó que el transporte profesional por carretera mueve el 89% de las mercancías nacionales, lo que lo convierte en un elemento esencial de la economía. Las decisiones que se adopten hoy, advirtió, marcarán la competitividad futura del sector y su capacidad para adaptarse a un entorno cada vez más regulado.
La presidenta de Faconauto, Marta Blázquez, lo resumió con claridad: “No hablamos de un futuro lejano, sino de dentro de cinco años. Es mañana”. La frase reflejó el tono general del encuentro: preocupación por el ritmo de cambio y una sensación de urgencia compartida por fabricantes, concesionarios y operadores logísticos.
España, a la cola europea en camiones eléctricos y puntos de carga
Los datos más recientes sitúan a España en las últimas posiciones del ranking europeo de descarbonización del transporte pesado. Según un estudio de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), el país está rezagado en casi todos los indicadores: disponibilidad de vehículos eléctricos, infraestructuras de recarga, incentivos fiscales y apoyo institucional. Mientras la media europea de camiones de cero emisiones alcanza el 3,6%, en España apenas roza el 1%. En naciones como Suecia o Países Bajos, la cifra supera ya el 6%, evidenciando la distancia entre el norte y el sur del continente.
La red de recarga es uno de los grandes cuellos de botella. En todo el territorio nacional existen sólo 24 cargadores públicos aptos para vehículos pesados, y de ellos sólo cuatro están operativos. Además, España carece de estaciones específicas de hidrógeno para camiones, algo que ya está desplegado en países como Alemania o Francia.

A esta carencia se suma la ausencia de programas de apoyo para la instalación de cargadores en bases logísticas privadas, donde se prevé que se realice el 80% de la carga de estos vehículos. En otros países europeos, los gobiernos ya financian hasta el 50% del coste de esas infraestructuras, mientras que aquí apenas existen convocatorias activas.
Tampoco hay incentivos claros para renovar las flotas. Nueve países europeos ofrecen ayudas directas o desgravaciones para adquirir camiones eléctricos o de hidrógeno. España, de momento, no figura entre ellos. Tampoco aplica reducciones de peajes para vehículos sostenibles, una medida considerada por ACEA como una de las más eficaces para acelerar la transición.
Faconauto pide un plan nacional con ayudas para comprar camiones eléctricos
Frente a este panorama, Faconauto propone una hoja de ruta inmediata. Entre las medidas prioritarias figura la creación de un Plan Nacional de Infraestructura de Alta Potencia, que contemple la instalación de 4.000 puntos de carga de más de 350 kW antes de 2030. La organización también plantea un Plan de Renovación de Flotas que incluya incentivos al achatarramiento y ayudas para adquirir camiones nuevos o seminuevos con normativa Euro 6 o superior. Este programa se financiaría parcialmente a través del ICO, mediante líneas de crédito verde.
Otra de las medidas reclamadas es la implantación de peajes CO₂ con exención total para camiones de cero emisiones, una opción autorizada por el Parlamento Europeo hasta 2031. Además, se propone el lanzamiento de un programa “Bases Logísticas Cero Emisiones”, que cubra hasta el 60% del coste de instalación de puntos de recarga en centros logísticos.
Por último, la patronal aboga por una reforma fiscal verde que incluya una deducción del 15% en el Impuesto de Sociedades por la compra de vehículos sostenibles y la bonificación total del Impuesto de Circulación para los de cero emisiones. Con estas medidas, se busca estimular tanto la oferta como la demanda de camiones eléctricos y acelerar su penetración en el mercado.
Un reto industrial que puede convertirse en oportunidad
“El transporte de mercancías, que canaliza el 89% de los bienes en España, sigue siendo un sector esencial pero aún sin una estrategia de apoyo comparable a la de otros ámbitos económicos”, señaló Marta Blázquez durante su intervención. La dirigente insistió en la necesidad de coordinación entre Ministerio de Transportes, concesionarios, fabricantes y operadores para diseñar una hoja de ruta compartida que permita alcanzar los objetivos de CO₂ marcados para 2030.
Las cifras del mercado reflejan una tendencia estable. Según los datos del Observatorio, las matriculaciones de vehículos de más de 16 toneladas podrían alcanzar las 25.000 unidades en 2025, un volumen un 20 % superior al nivel prepandemia. A partir de entonces, se prevé una estabilización en torno a las 24.000 unidades anuales.
Pilar Fernández, presidenta de la división de industriales de Faconauto, destacó que “seguimos en niveles históricos, pese a la incertidumbre y a los retos que afronta el sector”. No obstante, advirtió de los problemas estructurales que amenazan su evolución: falta de talento especializado, aumento del absentismo laboral y lentitud administrativa.
Faconauto, que agrupa a más de 2.100 concesionarios y representa a un 3% del PIB nacional, reitera su disposición a colaborar con la Administración para que el transporte por carretera pueda asumir el cambio sin perder competitividad. El mensaje final es claro: la ventana de oportunidad para que España entre en la era de los camiones eléctricos se está cerrando, y el reloj ya corre en su contra.




















El mensaje de Faconauto es muy claro: sin un plan estructurado, España no alcanzará los objetivos climáticos europeos. Ojalá el Gobierno y el sector trabajen juntos para evitar quedarse definitivamente atrás en esta carrera por la movilidad sostenible.