- La recarga solar comunitaria ofrece una forma directa de usar energía generada en el edificio para servicios comunes y vehículos.
- La recarga comunitaria solar organiza el consumo del garaje y aprovecha al máximo cada hora de Sol disponible.
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Las comunidades de vecinos buscan fórmulas para controlar mejor sus gastos y adaptarse al aumento de vehículos eléctricos en los garajes. Es por eso que la instalación de paneles solares con un sistema de reparto interno se ha convertido en una alternativa que gana interés por su simplicidad y capacidad para cubrir parte del consumo diario.
El objetivo de la recarga solar comunitaria es transformar el edificio en un espacio que produce electricidad en su propia cubierta y la utiliza para zonas comunes y puntos de carga. La legislación actual permite esta organización compartida y facilita que los residentes se repartan la energía generada de forma ordenada y registrada.
Cómo funciona un sistema de recarga solar compartida en comunidades
Los paneles instalados en la cubierta del edificio producen electricidad que se dirige tanto a los servicios comunes como a los cargadores del garaje. Este circuito interno aprovecha la energía en tiempo real durante las horas de Sol sin pasos intermedios que compliquen su uso.
El marco del autoconsumo colectivo permite que varios vecinos compartan la producción. Cada participante recibe un porcentaje pactado y medido por contadores digitales que controlan entrada y salida de energía sin necesidad de ajustes manuales. Esto facilita un reparto transparente y sin conflictos internos.
El sistema puede complementarse con baterías para usar la energía durante la noche, lo que suaviza los picos de consumo. Esta combinación crea un flujo estable y ayuda a la comunidad a planificar mejor sus gastos, reduciendo la dependencia del precio de la electricidad contratada.
Normativa para la instalación de recarga solar en garajes comunitarios
Para montar un sistema de recarga comunitaria solar en un edificio, la comunidad debe seguir una serie de normas que garantizan la seguridad, la legalidad y el correcto funcionamiento del proyecto. Estas son las principales:
- Ley de Propiedad Horizontal (LPH): permite aprobar la instalación de paneles y puntos de carga en zonas comunes mediante una votación que no exige unanimidad. Esto facilita avanzar sin bloqueos y deja claro el marco decisorio para los propietarios.
- Real Decreto de autoconsumo colectivo: regula el reparto de la energía producida, la compensación de excedentes y las condiciones técnicas para conectar la instalación. Es la base legal que permite que varios vecinos compartan la electricidad generada en la misma cubierta.
- Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión (REBT) e ITC-BT-52: establecen los requisitos específicos para los puntos de carga en garajes: protecciones, cableado, distancias mínimas, cuadros dedicados y sistemas de seguridad obligatorios. Seguir estas normas evita problemas en las inspecciones.
- Permisos, certificaciones y registro autonómico: toda instalación debe presentar la documentación técnica ante la administración correspondiente y contar con certificados emitidos por profesionales habilitados. Este paso confirma que el sistema cumple cada requisito legal.
Aspectos técnicos para integrar paneles y cargadores en un edificio
Antes de instalar paneles y cargadores, se realiza un estudio de la cubierta que evalúa la orientación, las sombras cercanas, la inclinación y la superficie disponible. Con estos datos se calcula la potencia necesaria para cubrir una parte del consumo del edificio y de los vehículos eléctricos del garaje.
Comunidades energéticas: un modo para que los vecinos produzcan y compartan energía renovable
El diseño técnico determina la ubicación de inversores, protecciones eléctricas, cableado y cuadros dedicados. Muchos sistemas incorporan monitorización para supervisar desde el móvil la producción, el reparto y el consumo de los cargadores, lo que permite ajustar el funcionamiento sin complicaciones.
Una vez instalado el sistema, es importante mantener los paneles y los equipos de carga en buen estado. La monitorización remota ayuda a detectar problemas antes de que afecten al rendimiento. Con estas revisiones periódicas, la instalación puede funcionar con estabilidad durante muchos años.
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