- La empresa pública Navantia quiere alcanzar las cero emisiones en 2040, y ya presume de ‘residuo cero’ en todos sus centros.
- Navantia también invierte en formación y derechos humanos, integrando sostenibilidad social y ambiental como pilares de su estrategia.
- La integración de Harland & Wolff por parte de Navantia ya ha comenzado en Belfast
Reducir emisiones no es simplemente un objetivo sobre el papel para Navantia, que está demostrando que ir más allá de lo simbólico es posible. Con una reducción real del 41,17 % en su huella de carbono desde 2018 y unas metas claras hacia la neutralidad climática, la empresa naval española parece haber encontrado el rumbo correcto hacia un modelo sostenible.
Al publicar su último Informe de Sostenibilidad, titulado “Navantia, modernización en clave internacional”, la compañía deja claras sus intenciones: pasar de las palabras a los hechos en el terreno ambiental, social y de gobernanza. Esta hoja de ruta mejora su imagen ante la ciudadanía, y también la posiciona como un agente activo en los grandes retos del sector público industrial.
Navantia: misiones bajo control y menos residuos
Por lo que se refiere a lo ambiental, la compañía ha reducido su intensidad de emisiones de gases de efecto invernadero (alcances 1 y 2), situándolas en 25.498,22 toneladas de CO₂ equivalente. Una caída significativa respecto a 2018, con una bajada sostenida del 12 % sólo en los últimos tres años. Este ritmo le permite acercarse a su objetivo del 55 % de reducción en 2030 y a la neutralidad climática en 2040.
Además, sus centros de producción cuentan ya con el sello de “residuo cero” emitido por Bureau Veritas, un reconocimiento que apunta a una gestión más circular y eficiente. También ha logrado un descenso sostenido en el consumo de agua durante el último lustro, lo que refleja avances reales en optimización de recursos.
El plan corporativo “Ecosistema Navantia” es otra pieza esencial. Va más allá de reducir impactos y apuesta por reforestar zonas cercanas a sus instalaciones y proteger especies locales. Desde la instalación de cajas nido hasta acciones de restauración marina con el proyecto Arrecife Navantia, se combinan ciencia, responsabilidad social y alianzas públicas.
Toda esta evolución se sustenta en un modelo de gestión ambiental unificado y certificado bajo la norma ISO 14001:2015, lo que refuerza su coherencia operativa en todos los centros. Un paso relevante en un sector que tradicionalmente ha priorizado otros indicadores.
El compromiso laboral sostenido de Navantia
Más allá del impacto ecológico, Navantia también destaca por su enfoque social. Con un 2,19 % de su plantilla compuesta por personas con discapacidad, refuerza su apuesta por la diversidad y la inclusión laboral. A eso se suma su apuesta por la estabilidad de empleo, con medidas que buscan garantizar la igualdad de oportunidades.
La formación no se queda atrás: más de 9 millones de euros anuales se destinan a mejorar las habilidades de su personal. Eso se traduce en unas 250.000 horas de formación anuales, un volumen que evidencia una inversión seria en el talento interno como motor de transformación.
La empresa es parte activa del Pacto Mundial de Naciones Unidas, desde donde impulsa el respeto a los derechos laborales básicos. Su compromiso se materializa en el documento corporativo sobre derechos humanos y diligencia debida, que refuerza la libertad sindical, la negociación colectiva y la no discriminación.
Transparencia y gobernanza sin adornos
En su última evaluación por el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno, Navantia obtuvo una puntuación del 96,7 % en el Índice de Información Obligatoria, colocándose como la cuarta más transparente del sector público. Un resultado que avala su esfuerzo por abrir sus datos y decisiones a la sociedad. Otro pilar es su sistema de prevención frente a la corrupción, certificado según la norma ISO 37001:2016. Esta certificación no es sólo simbólica: forma parte del núcleo de su estrategia ética y corporativa.
La revisión del informe por Bureau Veritas resalta como fortalezas el grado de cumplimiento con la nueva normativa europea (CSRD) y la implicación activa de todas las áreas de negocio. La creación de un sistema robusto de gobernanza ambiental y social, con participación de filiales y empleados, sitúa a la compañía Navantia en el mapa europeo de las empresas que entienden la sostenibilidad como una ventaja competitiva real.
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