- La energía renovable en España afronta un futuro lleno de límites técnicos que pueden frenar su aportación real al sistema.
- El país necesita una red eléctrica capaz de asumir más energía renovable sin bloquear su entrada ni multiplicar pérdidas.
- España se enfrenta a un choque eléctrico: reunión de alto nivel entre EE.UU., Iberdrola y Amazon ante una red eléctrica al límite
El debate sobre la energía renovable en España vuelve a estar en el centro de la conversación tras los datos que describen un escenario con crecientes pérdidas por restricciones técnicas. Las cifras dibujan un mapa desigual entre las zonas donde se genera electricidad verde y los puntos en los que realmente se consume, situación que ya muestra síntomas de tensión estructural.
El análisis apunta a que la red no alcanza para la demanda de conexiones actuales ni para el ritmo de instalación previsto, lo que compromete la capacidad del país para evitar que grandes volúmenes de producción renovable queden parados. Las voces técnicas insisten en que el tiempo juega en contra y que el horizonte de 2030 sólo se sostendrá si se desbloquea la expansión eléctrica pendiente.
Energía renovable perdida y un mapa eléctrico que no encaja
Un documento elaborado por Aurora Energy Research para Hitachi Energy demuestra que, en 2024, España dejó sin aprovechar 892 GWh por restricciones en la red. La cifra se dispararía hasta los 2.869 GWh para 2030, una señal del impacto que causa la saturación en las zonas periféricas donde se concentran los grandes parques solares y eólicos. Madrid y las zonas de costa siguen absorbiendo la mayor parte de la demanda, mientras que otros territorios con mucha producción tienen consumos mucho más bajos.

Los técnicos advierten que este desajuste reduce la aportación real de la energía renovable, además de presionar a los operadores de transporte y distribución. Alfredo Parres, de Hitachi Energy, explica que la diferencia territorial, unida a la lentitud en las nuevas infraestructuras, “genera cuellos de botella en la red y obliga a limitar la producción renovable”. Esto ya se nota especialmente en provincias como Badajoz, Ciudad Real, Zaragoza, Soria y Lugo, que encabezaron los mayores volúmenes de energía no utilizada en el último año.
En paralelo, Europa registró 72 TWh desperdiciados en 2024, volumen similar al consumo eléctrico anual de Austria. El problema afecta al continente entero y deja claro que el crecimiento renovable precisa de redes modernas capaces de absorber la electricidad producida sin bloquear su entrada.
Proyectos en espera y una red saturada
Otro punto clave del informe es la avalancha de solicitudes para conectarse a la red. En España, Reino Unido, Francia, Italia y Países Bajos se acumulan 800 GW de proyectos solares y eólicos, además de 550 GW de baterías. La capacidad actual está muy por debajo: 339 GW instalados en renovables y apenas 10 GW en almacenamiento. La diferencia ilustra lo lejos que está Europa de poder absorber todas las iniciativas que buscan entrar en el sistema.
A esta presión se suman grandes consumidores industriales que también quieren conectarse: centros de datos, infraestructura de recarga para vehículos eléctricos, calefacción eléctrica y proyectos de hidrógeno verde, con una demanda potencial de 321 GW, por encima del pico máximo europeo de 2024. La red, tal como está hoy, no puede asumir ese volumen sin retrasos ni bloqueos.
El informe recuerda que España generó el año pasado el 57% de su electricidad a partir de fuentes renovables, una posición que podría ser decisiva en la carrera europea hacia las emisiones netas cero. Pero también advierte que la falta de nuevas líneas puede convertir esa ventaja en un límite si no se actúa a tiempo.
Lo que necesita Europa para no seguir perdiendo energía renovable
El análisis europeo concluye que, para alcanzar la neutralidad climática en 2050, será necesario triplicar la capacidad solar y eólica y asumir un aumento de la demanda superior al 70%. La red actual no está preparada para este salto, pese a que la inversión en los últimos cinco años subió un 47%, hasta rondar los 70.000 millones de euros anuales.
Aun así, ese esfuerzo se queda corto: faltan entre un 13% y un 44% de inversión adicional cada año para cumplir los objetivos de emisiones. Europa debería mover entre 81.000 y 113.000 millones anuales para superar los cuellos de botella y evitar que la energía renovable siga quedándose fuera del sistema por motivos puramente técnicos.
De cara a 2045, el continente europeo necesitará renovar prácticamente toda su red eléctrica con 465.000 kilómetros de líneas de transmisión, 6,3 millones de kilómetros de distribución y más de 4 millones de transformadores. El informe insiste en que hay que mejorar la coordinación entre operadores, anticipar las necesidades y aprovechar mejor la red para integrar la energía renovable y afrontar la electrificación sin aumentar las pérdidas.

















