- La central de bombeo de Aguayo se posiciona como una pieza fundamental para el sistema eléctrico español tras recibir el respaldo económico directo de la Comisión Europea.
- Gracias a la ampliación proyectada, la central de bombeo de Aguayo generará energía suficiente para cubrir el consumo de más de 800.000 hogares en España.
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Europa ha sacado la billetera y el gran beneficiado tiene nombre propio en el norte de España. Se trata de una inyección de capital que busca transformar la manera en que almacenamos la luz. La noticia ha saltado desde los despachos de Bruselas, donde han decidido que el proyecto cántabro liderado por Repsol sea el protagonista absoluto de su nuevo reparto de fondos para infraestructuras energéticas. Esta decisión coloca a la comunidad autónoma de Cantabria en el centro de las miradas de todo el continente.
La idea consiste en aprovechar lo que ya existe para multiplicar la potencia sin alterar el paisaje. Mientras otros buscan terrenos nuevos, aquí se mira hacia abajo, hacia el subsuelo profundo. Esta estrategia ha convencido a los técnicos de la Unión Europea, que ven en esta instalación una herramienta fundamental para que las fuentes limpias no se desperdicien cuando el viento sopla con fuerza o el Sol aprieta pero no hay demanda en las casas. Es el camino elegido para asegurar que siempre haya corriente disponible.
Espaldarazo financiero de Bruselas para la central de bombeo de Aguayo
Bruselas ha puesto sobre la mesa un paquete total de casi 650 millones de euros para mejorar las conexiones y la gestión energética en el continente. De esa tarta, la tajada más grande se la lleva Cantabria, con esos 180 millones destinados específicamente a «Aguayo II». Es la cifra más alta otorgada a un solo proyecto dentro de esta convocatoria que financia catorce infraestructuras diferentes en todo el territorio comunitario. Este movimiento financiero demuestra la relevancia que tiene la zona para los planes de la Unión Europea.
Desde hace un par de años, esta iniciativa cuenta con el sello de Proyecto de Interés Común. Esta etiqueta europea otorga ventajas reales a la hora de buscar dinero y facilita que los trámites burocráticos no se conviertan en un muro insalvable para las empresas. Es una forma de decir que esta obra es prioritaria para todo el club europeo y que su ejecución debe ser lo más fluida posible para el bien común.
Para que este movimiento de fondos fuera posible, Repsol ha caminado de la mano con las instituciones locales y nacionales. El visto bueno del Gobierno de España y de las autoridades autonómicas ha sido un factor determinante para convencer a la Comisión de que el plan era viable y necesario. Sin esa sintonía entre las diferentes administraciones, difícilmente se habría logrado captar una inversión de tal magnitud para el entorno rural cántabro.
Cómo la central de bombeo de Aguayo dará luz a miles de casas
Lo más llamativo de la futura central de bombeo de Aguayo es que no hace falta inundar más valles ni crear presas de hormigón que cambien el entorno. Todo el trabajo se hará bajo la superficie terrestre, conectando los depósitos de agua que ya están funcionando actualmente. Es una manera de ganar mucha más eficiencia sin tocar el medio ambiente más de lo estrictamente necesario, algo que puntúa muy alto en las exigencias ambientales que pone la Comisión Europea hoy en día.
El MITECO concede 818 millones de euros en ayudas a proyectos de almacenamiento energético
En cuanto a las tripas del proyecto, los números impresionan por su gran escala. La meta es añadir 1.000 megavatios a lo que ya hay, situando la potencia final en los 1.400 MW. Esto significa que la instalación será capaz de verter a la red unos 2.000 gigavatios hora cada año cuando esté a pleno rendimiento. Si bajamos estas cifras a la realidad cotidiana, hablamos de electricidad suficiente para que 800.000 hogares tengan luz y calefacción sin problemas durante todo el ejercicio anual.
Al final del día, esto funciona como una batería gigante hecha de agua y gravedad. Cuando sobra energía en el sistema porque las placas solares o los molinos producen mucho, se usa esa fuerza sobrante para subir el agua al embalse superior. Cuando la gente llega a casa y enciende sus electrodomésticos, se suelta el agua hacia abajo para mover las turbinas y generar electricidad de nuevo. Es el método más fiable que tenemos ahora mismo para dar estabilidad al mercado eléctrico nacional de forma limpia.
Impacto de la nueva central de bombeo de Cantabria
Si sumamos la ayuda europea al resto del capital necesario, la cifra total que se baraja para levantar esta estructura ronda los 900 millones de euros. Estamos ante uno de los desembolsos privados más potentes que se han visto en tierras cántabras en las últimas décadas. Este motor económico generará actividad y muchos empleos en una zona que necesita este tipo de apuestas industriales a largo plazo.
La compañía ya tiene asegurado el permiso para usar el agua de la zona durante medio siglo. El Ministerio para la Transición Ecológica firmó esta concesión por 50 años, lo que da una tranquilidad enorme a quienes ponen el dinero. Saber que tienes las llaves de la central por tanto tiempo permite planificar con calma y asegurar que el gasto se recupere mientras se presta un servicio esencial. Esta estabilidad jurídica es la que permite que proyectos de este calibre salgan del papel a la realidad.
Con esta ampliación, la instalación de Aguayo se convertirá en la segunda más potente de su clase en toda España. Sólo tendrá por delante al complejo valenciano de Cortes-La Muela, lo que da una idea de la importancia del sitio. Este ascenso en el escalafón sitúa a Cantabria en el centro del mapa energético y ayuda a que la Península Ibérica dependa menos de factores externos. Aprovechar cada rayo de Sol y cada ráfaga de viento es ahora mucho más fácil gracias a este sistema de almacenamiento.
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