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Autoconsumo: el derecho al revés y “los lunes al sol”, por Javier Rodríguez de ACOGEN

Autoconsumo: el derecho al revés y “los lunes al sol”, por Javier Rodríguez de ACOGEN
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El Proyecto de regulación del autoconsumo llega con retraso a la agenda del Gobierno y lo hace precedido de una total ausencia de diálogo, además de presentarse farragoso y con escasa adecuación jurídica. A los cogeneradores nos parece impopular y decepcionante: no nos vale. Más aún, empeora gravemente nuestra complicada situación y cercena alternativas y expectativas.

De autoconsumo, los cogeneradores sabemos un poco. Toda la cogeneración nació y se desarrolló en España desde los años 90 con la obligación legal de que la industria asociada tenía que autoconsumir toda su demanda de electricidad y sólo se podían exportar los excedentes. Es más, nació con todo tipo de limitaciones legales que sólo permitían que se produjera electricidad si el 30% o 50% de la electricidad era autoconsumida por la propia industria.

En aquellos tiempos, similares en cierto modo a los actuales, el autoconsumo se usaba para frenar el empuje de muchas industrias que habían puesto en la eficiencia, la competitividad y el desarrollo energético, sus expectativas para generar más empleo y más actividad al país. Costó casi 20 años que el Decreto 661/2007 reconociese el derecho de las industrias que empleaban cogeneración a elegir el proveedor de electricidad que quisieran y a la cogeneración el derecho a vender toda o parte su electricidad en el mercado eléctrico.

Así, cuando se habla de autoconsumo en España, la cogeneración ha sido y sigue siendo clave, no sólo porque en el año 2007 los cogeneradores autoconsumíamos un 6% de la electricidad nacional, sino porque hoy en día, pese al brutal ajuste que hemos sufrido en la reforma energética, un 15% de la electricidad producida con cogeneración –1,7% de consumo nacional- sigue siendo autoconsumida por múltiples industrias y servicios.

Conozco papeleras, químicas, refinerías, mineras, alimentarias, hoteles, polideportivos, etc. que siguen autoconsumiendo su electricidad, que encuentran en el “hágaselo usted mismo” la mejor alternativa a comprar –y vender– electricidad a un tercero, constituyéndose como productores independientes. Y no generan “otros costes” ni demandan “otros servicios” al sistema, ni mucho menos inversiones adicionales en las redes, sino todo lo contrario: aportan claros beneficios al sistema y además gran parte de las infraestructuras energéticas de este país, tanto las redes eléctricas como las redes gasistas, las hemos pagado y posibilitado las industrias cogeneradoras.

La electricidad producida -y autoconsumida- hoy, y esperemos en el futuro, con cogeneración tiene unas características propias que la diferencian de otras tecnologías. Es una electricidad de “alta eficiencia”, con garantía de potencia, alta disponibilidad técnica –más del 95% de las horas del año–, energía descentralizada pero en los propios puntos de consumo y que genera beneficios y ahorra infraestructuras (sí, han leído bien) al país. Una industria que utiliza su cogeneración cuando fabrica productos industriales –digamos 8500 horas/año en proceso continuo, o dos turnos de lunes a viernes en muchas fábricas-,  para autoconsumir electricidad y calor no genera ningún coste o cargo al país, todo lo contrario. ¿Por qué entonces la gravan y agravan aun más?

Lo único “bueno” –entre comillas, evidentemente-, de la propuesta del Real Decreto de Autoconsumo para la cogeneración, es que “supuestamente” mantiene la exención que nos otorgó ya la Ley 24/2013 del sector eléctrico para no pagar nuevos e inmerecidos cargos, que las plantas actuales ni tienen ni originan, hasta finales de 2019. Y digo “supuestamente” porque en el texto desarrollado en la propuesta no se ha respetado el espíritu de la Ley.

Ante la imposibilidad de competir en que el nuevo régimen retributivo de la cogeneración ha sumido a cientos de plantas existentes, una alternativa que se planteaban muchas industrias era volver a autoconsumir -muchas lo siguen haciendo-, pero la propuesta de este Real Decreto se encarga de que dicha posibilidad resulte prácticamente inviable. Si la cogeneración en el sector industrial, residencial y de servicios podía encontrar en el autoconsumo una vía para desarrollar nuevas instalaciones, la propuesta no lo promueve.

Así, la propuesta deja en el limbo jurídico –directamente se han olvidado de ellas-  a decenas de cogeneraciones actuales que autoconsumen (las cogeneraciones con biogás, biomasa, residuos, gases de refinería, calores residuales….) y amenaza a éstas y a todas con anular la exención antes de 2019. Prefiero no extenderme en el listado de tecnicismos sobre configuraciones, registros, temporales, medidas y otras situaciones problemáticas que la propuesta provocaría para las cogeneraciones actuales.

La propuesta aporta un enfoque ineficaz al autoconsumo, carente de dirección y de sentido, que nuevamente conduce a la litigiosidad jurídica ante tribunales y la Unión Europea; es técnicamente incompleto, lleno de incertidumbres y opacidades, socialmente frustrante, intervencionista al máximo, rígido y temeroso con los cambios y posibilidades formales de las empresas. En fin, una oportunidad perdida para sentar las bases en nuestro país -que siempre ha estado a la cabeza de la  innovación y desarrollo energético- de nuevos enfoques  (ventas en proximidad, desarrollo de mercados de servicios energéticos, fiscalidad, etc.)-, que apuesten por mayor innovación, desarrollo y libertad en los mercados.

Trabajaremos para que en el proceso de alegaciones pueda mejorarse significativamente la propuesta. Es nuestra función con el pobre material que nos ha dado el Ministerio, por lo menos para no asolar de inmediato a las industrias cogeneradoras que autoconsumen con el “impuesto al sol”, cosa más que curiosa porque nosotros no utilizamos el sol, aunque nos gusta, claro. Otra cosa es que como industriales pondremos todo nuestro empeño en evitar que más industrias cogeneradoras acaben “los lunes al sol”, ¡que camino vamos!

Por Javier Rodríguez
Director general de ACOGEN, Asociación Española de Cogeneración

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